El Blues de Nar Shaddaa I

De Subtrama
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15 de Abril, 6:30 de la mañana.

El campo atenuador disminuyó. La luz del sol local entró por la ventana, despertando gradualmente a Ide de su trance de meditación. Se sentía fresco y descansado.

Miró por la ventana. Gritos, discusiones. Alguien gemía como un animal herido, casi en el límite de lo audible. Varios vendedores callejeros pregonaban su mercancía. Y eso que estaban en la parte alta de Nar Shaddaa. Y que era primera hora.

Se acercó a la cama, y observó a Arakosia dormir. Ide había hecho grandes esfuerzos por obviar las emociones que la chiquilla sentía hacia él, pero tenía que reconocer que era.... ciertamente hermosa.

Su mente se paró unos segundos, como digiriendo lo que acababa de pensar.

Debía ser esa dedicación y empeño que ella ponía en agradarle, montada a caballo entre su complejo por el retraso que tenía respecto de otros padawan de su edad y la atracción que sentía por él. O sus ojos, grandes y llenos de vida.

Apartó la mente de la niña. No estaban de vacaciones, venían buscando al hijo de Zhur Garin. Rozó el tobillo de su padawan suavemente. Sintió la primera reacción de su padawan: un barrido relámpago de su entorno, hecho a un tiempo con sus sentidos y la Fuerza, súbitamente alerta. Al reconocerlo, se relajó, pero siguió totalmente alerta. Pero no se movió. Sonrió levemente.

-Padawan, despierta. Tenemos que salir a buscar al niño.

-Sí, maestro. Dijo, sin moverse -transmitía felicidad, como siempre que decía esas palabras.

Llamó a Lionel para que se reuniera con ellos. En lo que Lionel llegaba, Ide llamó al cathar, para preguntarle si Keel los iba a requerir esa mañana, o si al contrario reanudarían la negociación por la noche. Aunque Ide sabía que Keel no tenía prisa: cuanto más tiempo disfrutaran de su hospitalidad, más grande sería la deuda de los jedi con él, por lo que el tiempo jugaba a su favor.

-El amo aún descansa. El amo los recibirá a segunda hora, tras su desayuno -pareció titubear durante un momento-. Si lo desean, pueden recorrer la ciudad mientras tanto y atender sus negocios.

-Gracias, cathar -respondió Ide, conciliador-. ¿Puedo saber cómo te llamas?

-Vasht es mi nombre.

-Entonces, gracias, Vasht.

Ide le puso la mano en el brazo, amigablemente, e intentó transmitirle algo mediante la Fuerza. "Ya lo sé. Aunque ahora no puedo ayudarte. Pero lo intentaré".

Los ojos de Vasht se abrieron durante un instante. Ide reconoció el talento para usar la Fuerza en él. Por eso es tan fácil... En cuanto llegó Lionel se marcharon al hangar. De la nave extrajo tres aerodeslizadores monoplaza, del tamaño aproximado de un droide astromecánico, y con aspecto de haber sido usados para lavarle los dientes a un wookie.

-Funcionan bien -aseguró Lionel-. Los he afeado un poco para que no nos los roben.

-Eh... Lionel... -Ide dudó un poco, como temiendo perder el respeto que su piloto le tenía-. Yo no sé llevar un aerodeslizador -dijo, intentando conservar su orgullo todo lo que pudo.

-No pasa nada -repuso Lionel, mientras sonreía encantadoramente-. Puedo unir los ordenadores de vuelo, para que formemos un convoy. Solo hace falta que conduzca el primero del convoy.

Sonrió de otra manera, como un hombre que había visto una vez en un espectáculo de cumpleaños. A Lionel sólo le faltaba decir: "Elige una carta. Cualquiera."

-Sería un detalle por tu parte. Te lo agradezco -con cada palabra, Ide deseaba con más fuerza terminar sus clases de vuelo. Aunque por otra parte, pilotar un caza era diferente de llevar un aerodeslizador. Después de las clases de vuelo debería aprender a pilotar aerodeslizadores, y luego... Suspiró para sus adentros.

-Está hecho -dijo, mientras se subía a uno de los aerodeslizadores-. Y, ¿dónde vamos?

-Tengo una pista -hizo una pausa, para rememorar la visión-. ¿Hay en Nar Shaddaa un edificio parecido a una especie de cono truncado, rojizo y plateado?

La expresión de su cara se volvió extraña, ausente.

-El Palacio del Dolor de Vima DaMot'ta -dijo con voz monocorde-. A un par de horas.

-¿Estás bien, Lionel? -inquirió Arakosia amablemente.

-Yo... crecí allí -levantó la vista, sus ojos nublados por el peso del pasado-. No pensé que fuera a volver. Nunca.

Ide miró de soslayo a Lionel levantando ligeramente una ceja, en un gesto entre la sorpresa y la llegada de una idea evidente. Así que por eso conoce tan bien este sitio... De repente entendió cómo Lionel supo decir al momento cuál era la plataforma adecuada, y por qué tenía tan claro todo el tema del k'shii. Sabía el tipo de cosas que no se aprenden en los libros.

-Espero que no tengamos que pasar mucho tiempo allí. Sé que aterrizaron en sus cercanías. El droide está cuidando del niño, es probable que lo primero que haya hecho haya sido buscar un refugio. Aunque no necesariamente ha tenido que ser cerca de allí.

De hecho, espero que el droide no haya sido tan tonto como para meter al niño en un sitio llamado 'El Palacio del Dolor', pensó para sus adentros.

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